martes, 3 de mayo de 2016

Desde que diagnosticaron a Luis con TEA mi vida se volcó en él y sin darme cuenta voy descubriendo aspectos que compartía con su hermano Ángel; ahora Ángel con 15 años ve reflejadas conductas exactamente como las de Luis y entre lo que voy recordando, trabajo que me está costando pero la mente busca y busca y parece que da con lo necesario; le pregunto cosas a Ángel a ver si sabe responderme a cerca de algunos de sus comportamientos y me quedé sorprendida. Creo que no hice nada extraordinario con Ángel pero si ser madre ya es serlo, no podría decirme que soy una extraordinaria madre sino que la vida ha sido extraordinariamente “maternal” conmigo y con los míos, ya que instintivamente me fui dejando llevar y guiar por el mismo instinto; ¿intuición? Puede, para mí hay algo más, algo que trabaja por encima de mis conocimientos, algo que hace unir nuestras mentes, algo que va formando este necesario entramado que nos une. (1 de julio de 2014)

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